El amor es caliente

«Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca». Apocalipsis 3:16.

El egoísmo/frío lo ves cuando las personas piensan: “Allá tú con tu problema, yo tengo mis problemas, allá tú con los tuyos”. El frío busca, se une, apoya porque desea obtener algo personal. El frío usa a otros para subir sus peldaños y luego que escala, te desecha. El frío es solitario, aunque le sigan otros, él solo va detrás de sus propios intereses. Los que siguieron al frío, sentirán su frialdad. El frío recibe y no está dispuesto a dar. El frío piensa que tiene poco y no está dispuesto a dar. Jesús dijo: “Ojalá fueras frío y no tibio.” El frío es prototipo del inconverso. Pero, el tibio es uno que dice que ama a Dios. El tibio está entre los creyentes, sin embargo Jesús dijo que Él vomitaba al tibio. Es decir, lo desechaba de su cuerpo.

El tibio ve a su “hermano” en Cristo en necesidad y le dice palabras vanas, sin acción. El tibio confiesa un amor de pacotilla (de pacotilla loc. aj. De poca importancia o de mala calidad). El tibio no es caliente ni es frío. El tibio te dice: “Dios te bendiga, oraré por ti”, pero en realidad ni te ayuda, ni ora por ti. El tibio dice estamos en victoria, Dios nos bendice, soy parte de tu equipo, soy bendecido a tu lado, pero no tiene compromiso, sino excusas. Va brincando de congregación en congregación, buscando la iglesia perfecta. Mentiras, más bien va buscando dónde llevar a cabos sus intereses.

El tibio observa si le conviene o si no le conviene pues no se mueve en amor. El tibio es el cristiano que se está enfriando. Esta desconectado del cuerpo. La pasión ha ido menguando en el tibio. El tibio solo piensa en sí mismo, en sus necesidades. El tibio no piensa en cómo impacta las vidas del cuerpo de Cristo, es aun egoísta, solo piensa en sí mismo, en sus metas, visión y sueños. Jesús le dice al tibio: “Te vomito”. Eventualmente las personas también te vomitan de sus vidas, porque el tibio no cae bien en el cuerpo. El tibio no ama al cuerpo, y como no le hace bien al cuerpo, eventualmente Cristo lo vomita del cuerpo.

El amor es caliente, el amor se entrega, el amor sufre con los que sufren porque llora con ellos. Porque los escucha, los atiende, les entrega su tiempo, es parte de sus vidas. El amor es caliente y nos da bienestar, nos devuelve al lugar seguro del cuerpo de Cristo. Nos arropa entre sus brazos, nos acobija, nos alimenta, nos apoya, nos sostiene. El amor es agradecido por eso devuelve amor con amor. El caliente está presente, tú lo ves, tú lo sientes. El caliente es de acción, suda junto al cuerpo por eso crea calor, labora junto al cuerpo, por eso crea calor. El caliente te da la mano, te ayuda, te levanta. El caliente está presente.

El frío te ignora, te evade, se auto justifica. El tibio te dice pero no hace, recita versos, canta coritos, pero no abraza al cuerpo de Cristo. El caliente está en el cuerpo, activo en función y en acción. El caliente protege al cuerpo, sirve al cuerpo, ama al cuerpo, se entrega al cuerpo, ayuda al cuerpo, apoya al cuerpo, nutre al cuerpo, es agradecido del cuerpo.

¡Gracia y Paz!

    Yenán Silén
    Acerca de Yenán Silén 18 Articles
    Apóstol Dra. Yenán Silén, defensora de los derechos humanos, consejera clínica cristiana, ministro del evangelio de la gracia de Jesucristo, fundadora del MIAC (Movimiento Inclusivo Apoyo A La Comunidad), pastora general de la Congregación Casa de Gracia Inclusiva.