Obedeciendo a Dios

Mucho se habla en las iglesias sobre la obediencia a Dios. Obedecer a Dios se resume en cumplir su mandamiento de amor al prójimo: “El que ama a Dios, ame también a su hermano”.

La obediencia no se trata de hacer obras y sacrificios, ni expiaciones. La obediencia no se trata de ser heterosexual, ni gay. La obediencia no trata de cumplir leyes. La obediencia no se trata de seguir equis denominación o concilio. La obediencia trata de seguir el camino de Dios que es el amor, y establecer su reino de paz y justicia. No se dejen confundir.

Obedecemos a Dios cuando:

  • Ponemos nuestra vida por nuestros amigos.
  • Cuando nos amamos los unos a los otros. Esto se logra recibiendo, aceptando al prójimo.
  • Cuando damos frutos del Espíritu: Gálatas 5:22-23 Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza. Contra tales cosas no hay ley.
  • Cuando amamos como Jesús nos amó.
  • Cuando seguimos el ejemplo de servir a otros como Jesús lo hizo.
  • Cuando demostramos el amor con hechos, acciones que benefician al prójimo.
  • Cuando ayudamos a los que están en necesidad.
  • Cuando vivimos en amor y no en temor.

    Yenán Silén
    Acerca de Yenán Silén 18 Articles
    Apóstol Dra. Yenán Silén, defensora de los derechos humanos, consejera clínica cristiana, ministro del evangelio de la gracia de Jesucristo, fundadora del MIAC (Movimiento Inclusivo Apoyo A La Comunidad), pastora general de la Congregación Casa de Gracia Inclusiva.