Saliendo de mi armario, mi testimonio

Saludos, deseo con este escrito compartir mi experiencia como ministro de la gracia de Jesucristo, alguien que ha sido expuesta a las causas de la comunidad LGBT y el proceso de descubrir y entender mi orientación sexual. Muchos al verme como parte de los activistas de la comunidad LGBT, me han hecho la pregunta, ¿cuál es mi orientación sexual? Espero con este testimonio responder por fin a esa pregunta. 

Desde el 2001, Dios comenzó en mi vida un proceso de cambio, me reclutó para una hermosa aventura junto a Él. Luego de sanarme divinamente de una enfermedad incurable para la ciencia, fui a estudiar al seminario teológico del FCU (Florida Christian University). En el Florida Christian University, completé mi bachillerato, maestría y doctorado en Ministerio de Consejería Clínica. Desde el 2005, soy ministro ordenada y fundadora del ministerio Centro de Reconciliación Internacional. Pero no es hasta el 2008, que soy expuesta por revelación divina a La Gracia de Dios y los Homosexuales. Como muchos cristianos, aprendí una teología homofóbica que me hizo incapaz de reconocer otra orientación sexual que no fuera la heterosexual. Pero, a través de practicar la consejería fui expuesta a la comunidad LGBT cristiana. 

Recuerdo, que la primera pareja de lesbianas que aconsejé, les advertí que era pastora y que daba mis consejerías en las facilidades de la congregación del CRI. Comencé a trabajar con esta pareja desde una consejería no intrusiva, esto es que no impongo mis creencias y trabajo desde las creencias del cliente. Pero, estas mujeres eran cristianas, creyentes de Jesucristo, una era católica y la otra evangélica. Recuerdo que le dije a Dios: “y ahora que le digo a estas mujeres.” Me pregunte: “Repito lo mismo que he escuchado.” No. Jamás podría hacer algo así sin corroborar las fuentes primero. Así que tome mi biblia y ore a Dios que me diera entendimiento de su palabra para ayudar a estas mujeres atormentadas con perder la salvación.

La palabra dice que pidamos sabiduría y Dios nos la dará y es así de esta manera que me encontré escribiendo la serie: La gracia de Dios y los Homosexuales. Este escrito que me ministro el Espíritu Santo abrió mis ojos, me hizo entender que en este tiempo de gracia todos somos justificados por la fe. Y sin darme cuenta me encontré entre la comunidad LGBT, predicando al Dios de gracia. Estuve expuesta a una variedad de testimonios de LGBT cristianos, llegue amarlos y sentirme con la responsabilidad de enfrentar a la Iglesia en la injusticia de sus posturas anti-gay. Al encontrarme liderando entre esta comunidad, fui expuesta a un conocimiento que no tenía sobre la Diversidad Sexual. ¿Cómo podría ayudar a una comunidad de la cual no sabía nada? ¿Cómo podría ministrar a una comunidad sino conocía sus dolores? ¿Cómo podría ministrar a una comunidad sino comprendía por lo que, luchaban? Así que me expuse, permití que me enseñarán. Y entre las personas de esta comunidad encontré gente muy dispuesta a compartir conmigo su conocimiento sobre: Las Orientaciones Sexuales: “La orientación sexual es una atracción emocional, romántica, sexual o afectiva duradera hacia otros. Se distingue fácilmente de otros componentes de la sexualidad que incluyen sexo biológico, identidad sexual (el sentido psicológico de ser hombre o mujer) y el rol social del sexo (respecto de las normas culturales de conducta femenina y masculina). APA”

Estar expuesta a esta información me llevo al auto análisis:

  • ¿Podría ser posible, que no me conociera tanto como pensaba?
  • ¿Podría ser posible, que fuéramos tan diversos sexualmente?
  • ¿Podría ser posible, que la iglesia estuviera tan cerrada, que no recibía este conocimiento tan importante?
  • ¿Podría ser posible, que el ser gay, no era un desorden mental, ni emocional, ni un demonio, ni una atadura espiritual, ni rebeldía, ni anti bíblico?
  • ¿Podría ser posible, que no fuera heterosexual?

Un día me encontré con esta frase: Celebremos la Diversidad de la Creación de Dios. La diversidad de Dios, esa frase me despertó a investigar aún más la creación de Dios: la flora, la fauna, la humanidad, su historia y las luchas de la comunidad LGBT. Nace Casa de Gracia en PR, con el propósito de dar un lugar donde ministrar a la comunidad LGBT desde una perspectiva de la gracia de Dios. Por supuesto que fui censurada, perseguida, amenazada de muerte, intimidada y difamada. Pero, en medio de esta batalla descubrí cuán grande es el amor y las misericordias de Dios. En medio de esta batalla contra el fundamentalismo religioso, me encontré ayudando a los hijos e hijas de Dios de la comunidad LGBT. Me encontré en medio de una batalla espiritual y social, la lucha por erradicar el discrimen religioso en contra de la comunidad LGBT. Batallamos, hasta el punto que en el 2013, nos encontramos liderando la Manifestación por las Familias Diversas. Marchamos enfrentando el mar de personas que participan por la manifestación anti-gay de Puerto Rico por la Familia. En el lado norte del Capitolio de Puerto Rico estaba PR por la Familia con más de 200, 000 personas. En el lado sur del capitolio estábamos nosotros el MIAC: Movimiento Inclusivo de Apoyo a la Comunidad, con menos de 200 personas de la comunidad LGBT de PR. Fuimos expuestos a la prensa, la radio, el periódico y las redes sociales con el mensaje de inclusión en Cristo.

Recuerdo que fui acusada, de ser una hereje, falsa ministro, degenerada, Jezabel, hija de Eva, lesbiana, aberrante y cosas parecidas. Recuerdo que los insultos fueron duros, continuos y seguidos por varios años. Pero cesaron, resistí y mi voz se hizo fuerte, entre los que me seguían y veían en mi persona el ejemplo de un ministro de la gracia que le ha hecho frente a la mentira sembrada como verdad en contra de los gais cristianos. 

Mi lucha por los gais cristianos se hizo bien personal, cuando una de mis hijas salió del closet. Mi hija, criada en las creencias cristianas. Si alguien conocía a mi hija, soy yo y sé quién ella es, que no es ningún demonio, ni ninguna pervertida, es una hija de Dios. Pero, la intransigencia, la terquedad y la soberbia de la comunidad cristiana tradicional continuaba, expulsando, persiguiendo, difamando y pidiendo apoyo del gobierno para discriminar y negar derechos humanos a la comunidad LGBT. Fue un factor determinante que me mantuvo separada de la iglesia. Llore mi perdida de aquel ministerio que soñé. Pero, me encontré participando de algo mayor, de la estrujada y sacudida que Dios le está dando a la iglesia. Estoy en el lado correcto de la historia de la iglesia. Me descubrí fuerte, segura, llena de gracia, iluminada, cargando con un depósito maravilloso sobre el entendimiento de la gracia de Dios. 

Mi auto análisis continuó y un día me descubrí dentro de una nueva definición sobre mi sexualidad. Me descubrí con la orientación sexual pansexual. Para entender mi verdadera orientación sexual versus la orientación sexual en la cual me criaron. Fue un proceso largo, que requirió de conocerme a mí misma. Conocer sobre la diversidad sexual y encontrarme cómoda con la definición que me describía a mí. 

La realidad es que crecí, en una comunidad homofóbica, religiosa, machista y patriarcal. Palabras que usted verá en mis escritos. Yo era producto de la heteronormativa, que enseña que la sexualidad sana sólo se expresa entre el hombre y la mujer. Lo cual todos sabemos que no es verdad ya que la sexualidad entre el hombre y la mujer está bien marcada por el machismo y la objetivación de la mujer. Pero, crecí creyendo que era heterosexual. Tuve novios varones, me atraían las chicas inteligentes y me case 2 veces. Pero, no es hasta la cuarta década de mi vida que me descubrí pansexual. 

“La pansexualidad, también llamada omnisexualidad o trisexualidad, es una orientación sexual humana caracterizada por la atracción estética, romántica o sexual por otras personas independientemente de su sexo y su género. Por lo tanto, las personas pansexuales pueden sentirse atraídas por varones, por mujeres y también por aquellas personas que no se sienten identificadas con la dicotomía varón/mujer o con la de masculino/femenino, incluidas las personas intersexuales, intergéneros, cisexuales y transexuales. La pansexualidad es la capacidad de desear sexualmente a otra persona independientemente de su género o identidad de género.”

Pansexual, viene de la palabra griega pan que significa: todos, y sexual. El pansexual incluye a todas las identidades dentro del espectro de orientaciones sexuales humanas. Los pansexuales afirmamos que para nosotros el sexo masculino o femenino, el concepto género y/o la identidad de género son conceptos que no tienen importancia para poder amar a otro ser humano. 

Fue un proceso largo para mí, el descubrirme y aceptarme como pansexual a los 48 años de edad. Ser pansexual es una orientación sexual donde me siento que soy yo. Al pansexual le atrae la mente del otro, quien es por dentro en su alma. El pansexual se enamora del ser interior, sin importar el sexo, el cuerpo, ni la identidad de género de la persona. Esto es que la persona con una orientación pansexual, escoge con el cerebro, con el corazón y no escoge a su pareja basado en que si es hombre o mujer, sino que cualquier persona podría ser un candidato. 

Yo me enamoro por el oír, al escuchar lo que hay adentro de la persona, esas cualidades intrínsecas que son: valores, creencias, gustos, deseos, aspiraciones, actitudes que nos hacen quienes somos. Es por esa razón que ya llevo más de 20 años casada con el mismo hombre. Y lo más que me gusta compartir con él, son las largas charlas que tenemos sobre temas diversos. 

Aunque nunca he tenido una relación sexual con una mujer, ni tampoco con ningún queer, intersexual, transexual, o transgénero, me entendí pansexual al ser la definición con la cual me identifico como persona. ¿Y porque no decir que soy bisexual? El ser bisexual incluye la atracción hacia hombres heterosexuales y mujeres lesbianas y bisexuales; Y aunque los hombres homosexuales no se sentirían atraídos a una mujer, yo como mujer me puedo sentir atraída a un hombre homosexual, a una mujer heterosexual, lesbiana o bisexual, pero también a un transexual, transgénero, intersexual, queer o cualquier ser humano con el cual encuentre afinidad intelectual, psicológica y emocional. 

Creo firmemente que mi pansexualidad es producto de mi madurez sexual, ya que en un tiempo de poco conocimiento me entendí como heterosexual. Luego llegue a pensar que podría ser bisexual, pero me reconocí con la capacidad de poder amar a todos. Esto no significa que ando por ahí deseando a todos, ni tampoco que sea promiscua, ni libertina. Pero que tengo la capacidad de poder amar dentro de todo el espectro de la diversidad sexual. En mis valores continua la fidelidad, lealtad y compromiso con mi pareja. El descubrir mi verdadera orientación sexual en mi vida me ha hecho más libre, segura y completa como ser humano. Pero, sobre todo me ha permitido comprender a otros y poder apoyarlos en su proceso de reconciliar su sexualidad con Dios. En mi descubrimiento, no ha sido necesario tener experiencias sexuales con otros. Si he necesitado de ser honesta conmigo misma, reconocer prejuicios aprendidos y escoger ser libre de esos prejuicios. Pero sobre todo el ser verdadera conmigo misma y con el Dios de mi entendimiento. 

Por un tiempo sentí que hacía más bien a la causa no comunicando esta verdad, pues la causa no se trataba de mí, sino de la verdad en las Sagradas Escrituras. Y en medio de la lucha por amor al prójimo, me encontré conmigo misma. Esta verdad no la conocía, la comprendí al educarme y al confrontarme sin miedos y sin prejuicios religiosos. Esperé a estar en paz con mi verdad, ya que no se puede compartir aspectos tan privados de la vida personal sino se tiene claridad ni convicción. 

Hoy me siento segura, me siento libre, me siento aceptada en mi ser y por Dios. Hoy sé que Dios nos ama a todos tal como somos, sin que importe por quien nos sentimos atraídos, excitados y/o con deseos de amar, intimar o practicar la sexualidad. Siempre y cuando sea en relaciones de amor y mutuo consentimiento y sin abusos de poder. Jesús nos envió amar al prójimo y ese prójimo incluye a la humanidad entera. 

Deseo que mi proceso le motive y le ayude a clarificar el suyo, a vivir libre de prejuicios. Porque el discrimen, el desprecio, las persecuciones y negar la salvación por gracia y fe NO ES UN VALOR CRISTIANO. Pero si es un mandato de Jesucristo el amar al prójimo, aceptarnos y celebrar a cada individuo, sin importar cuál sea su orientación sexual o identidad de género. El reino de Dios es uno diverso, inclusivo y con puertas abiertas para todos y todas donde se participa al unirnos por la fe. 

Con amor en Cristo, Yenán Silén, defensora de los derechos humanos, consejera clínica cristiana, ministro del evangelio de la gracia de Jesucristo, fundadora del MIAC (Movimiento Inclusivo Apoyo A La Comunidad).

Por: Apóstol Dra. Yenán Silén, consejera clínica cristiana y ministro del evangelio de Jesucristo – Pastora General.

    Yenán Silén
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    Apóstol Dra. Yenán Silén, defensora de los derechos humanos, consejera clínica cristiana, ministro del evangelio de la gracia de Jesucristo, fundadora del MIAC (Movimiento Inclusivo Apoyo A La Comunidad), pastora general de la Congregación Casa de Gracia Inclusiva.